“YANACONAS”: CONTROVERTIDO “SERVICIO PERPETUO”

EL NUEVO SISTEMA DE PRODUCCIÓN IMPUESTO POR LOS “CONQUISTADORES” Y LA NEGACIÓN DE ESTE “ESCLAVISMO”

Por Eusebio Manga Quispe (Antropologo)

Yanaconas: “criados perpetuos” equivalente a “esclavos” polémico término que ha entrado a formar parte de la historia inconclusa del Tawantinsuyu, sin una previa discusión en todos los aspectos, pese a la importancia que esta clase de “servicios” tiene en la determinación de otras estructuras, sistemas y subsistemas de la organización de un Estado-político y, que la aceptación per se en la organización económica del Tawantinsuyu de esta clase de servicios “gratuitos” define determinados modos de producción basados en el “esclavismo”.

Para ubicar en su contexto y lugar el esclavismo, tenemos que revizar la documentación y el espacio de origen de donde procedían los invasores y el sistema económico o sistema de producción que impusieron éstos. Y por otra parte tener en cuenta que la invasión al Tawantinsuyu se realizó en dos fases: La primera fase (1533 a 1569) donde el Tawantinsuyu fue donado por el Papa de la cristiandad a los reyes de España para su supuesta evangelización (empresa que estuvo a cargo de misioneros y aventureros con peculios propios: Pizarro, Almagro y otros). En esta fase el personal que dependía directamente del Estado-político del Tawantinsuyu como lo fueron los servidores llamados “mitimaes”, “mitayoq” y los poco conocidos “Yanan-kunas” personal itinerante que estaban a cargo de los Toqrikuq o gobernadores, fueron repartidos y retenidos entre los invasores como “servidores” particulares en sus “señoríos” feudales, llamados “encomiendas”.

Y en una segunda fase (1569-1821) la invasión fue planificado desde el propio poder de la metrópoli [gobierno del rey Felipe II], acción que estuvo a cargo del virrey Francisco de Toledo y sus seguidores, en esta fase el objetivo fue la destrucción de lo que todavía quedaba funcionando que eran las comunidades o ayllukuna, que fueron el último baluarte de la supervivencia de la organización base del sistema andino, comunidades o ayllukuna que estuvieron organizados en grupos llamados sayakuna, que fueron la base del sistema económico incario, estas unidades de producción compuestos por los jatun runas (jefes de familia) fueron obligados a concentrarse en “reservas” que tenían el nombre de “reducciones” con el fin de aprovecharlos para ir a trabajar a las minas, utilizando, en este caso, sin control estatal un antiguo sistema de tributación llamado servicios de “mitayoq” (turnos), en beneficio no del Estado, sino de los “encomenderos”.

Los invasores en el mundo andino, para denominar a los esclavizados utilizaron distintos nombres: criados perpetuos, mis indios, y un adjetivo quechua que señalaba al color negro, este termino lo pluralizaron surgiendo así “los negros” que se nominalizó en “anacona” o “yanacona”. Térmico que aparece por primera vez en los escritos de Pedro Cieza de León, definiendo a los servidores en las tierras particulares del Inga o panaka. Así, el vocablo “anacona” surge en medio de una explicación que narraba la procedencia de los alimentos para la gente de guerra, definiéndose como el resultado de los tributos guardados en los silos (qolqakuna) cosechados de las tierras del Estado, los mismos que eran entregados desde distintos lugares y, cuando no había guerras, los gastaban y comían los “pobres” [entendido bajo valores Andinos]. Luego, aclara que los Ingas [la élite] no gastaban para su alimentación particular de estos almacenes estatales y, aquí hallamos un comentario particular del autor: “porque estando los reyes en el Cuzco ellos tenían sus anaconas que es nombre de criado perpetuo y tantos que bastaban a labrar sus heredades y sus casas […]” (Cieza 1985: Cap. XVIII, p. 76). La aclaración en negrita. Aquí Pedro Cieza de León, habla única y exclusivamente de los servidores que el Inga utilizaba en la labranza y el cultivo de los terrenos (particulares) que administraba que eran conocidos también con el nombre de panakas o “ayllus reales”. Por tanto, el término “perpetuo” se manifiesta como una opinión propia y particular del autor, de acuerdo a su ethos cultural. Por otra parte, Pedro Cieza de León, en otro informe suyo redactado entre 1540 y 1550, al referirse a este mismo personal, informa que acudieron a Potosí “grandes cuadrillas de anaconas, que se entiende ser indios libres que podían servir a quien fuese su voluntad” ([1553] 1984: Cap.CX, p. 377). Por tanto, con este nuevo apunte, los supuestos “criados perpetuos” no aparecen como tales.

Por su parte, los invasores no tuvieron límites para justificar o inventar “criados perpetuos” o esclavos, y no dudaron en recurrir a ideólogos como Aristóteles, nacido el año 384 a. C. (en teoría un infiel y pagano), para “legitimar” en la cultura cristiana la división de los hombres en “civilizados” y bárbaros, en amos y esclavos, en señores y servidores, de acuerdo a los antiguos cánones del mundo Griego. Haciendo, a su vez, intervenir que la servidumbre era una consecuencia del lugar donde uno había nacido, influido por el clima, regiones, el cielo que lo rodea, etc. Y Ginés de Sepúlveda, en la Junta de Valladolid, cree que es más provechoso que los “indios” den oro y plata a cambio de virtud, humanidad y la verdadera religión (Zavala 1993, págs. 56, 68). Estas posturas solo pueden entenderse en civilizaciones que aceptan el imperialismo y la esclavización como un modo de dominación irracional.

Finallmente un pueblo culturalmente formado en la superposición de dos civilizaciones, tiene la obligación de conocer sus orígenes antes de construir una identidad eterna, primero hay que poner en tapete el pasado sin restricciones, los mismos que ayudaran a curar los males emocionales y heridas del espíritu que aquejan a los “vencidos en guerras desiguales”, sabeLa sangre nativa, se quiera o no, sigue corriendo por las venas de los que formamos parte del nuevo mundo, en unos más y en otros menos. Históricamente solo si se superan los traumas y se aprende a mirar hacia atrás, las veces que se requiera, sin traumas, sin buscar culpables, pero críticamente, será posible planificar un futuro donde los unos y los otros por fin construyamos un proyecto común. Se tiene que vencer el miedo de mirar al pasado, el miedo a la memoria histórica que, desafortunadamente, es uno de los sellos de identidad del mundo occidental, que nos hace creer que solo existe una sola dirección, la dirección del supuesto “progreso” y el pasado es defenestrado por términos como: pasa página, no mires atrás te convertirás en sal, ve a la cima, borrón y cuenta nueva, déjate de añoranzas, etc. Estos razonamientos y otras exigen una revisión y un esfuerzo de clarificación de estos supuestos servidores “yanaconas” en su justo término y explicando las razones que impulsaron a su invención por parte de los españoles, solo así podremos profundizar adecuadamente en la forma de producción y distribución que utilizaron los Ingas.

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